Los primeros intentos de normalización de las lenguas ibéricasChristopher Holt
Medieval Spanish Universities large map
1 Introducción
A lo largo de la historia, se nota una gama de ejemplos de la manipulación del lenguaje de un pueblo con el fin de establecer una identidad más homogénea. Es decir, las numerosas hablas humanas han sido controladas en muchos casos con el propósito de estandarizar la forma de hablar y escribir de una población en especial. Este proceso de la llamada normalización de una lengua casi siempre se desarrolla en el contexto de un nacionalismo de un país, completo con una profunda retórica ideológica que posibilita una definición común acerca de, ¿quiénes somos? y ¿quiénes son los otros? Por eso, en el estudio lingüístico de la estandarización de un idioma se percibe que desde el punto de vista nacionalista, no basta que un idioma simplemente transmita información. Un idioma tiene que comunicar una profunda sensación de la identidad de una persona y su lugar en el contexto más amplio de la sociedad. En ese sentido, el proceso de la normalización concretiza la auto-percepción de los que emplean una lengua en su vida cotidiana, dando cierto prestigio a la forma de comunicarse, mientras que la formación de un estándar hace posible la enseñanza de tal idioma. Teniendo en cuenta el hecho de que la estandarización de una lengua, la ideología, la instrucción y el proceso de aculturación de nuevas generaciones tiende a existir bien ligado, resultan fascinantes los primeros intentos históricos de la normalización, porque ofrecen un vistazo a la formación de la identidad contemporánea.
En el caso de la península ibérica y las diversas lenguas habladas en esa zona, resulta interesante la situación de hegemonía de unas lenguas sobre otras a consecuencia de la estandarización. Además, la normalización hace posible la transformación de ciertas lenguas anteriormente con poco prestigio, en lenguas de increíble poder y vigor cultural. En la península ibérica, los casos más destacados por supuesto, son el castellano y el portugués. Sólo ha sido en la historia más reciente que las lenguas minoritarias de iberia han podido formar un estándar, can éxito variado, así que el catalán va creciendo en prestigio y poder, en comparación con el aragonés que coquetea con el peligro de morir. De todas formas, el resurgimiento de las lenguas minoritarias de iberia, y la acompañante estandarización de tales lenguas, señala al efecto de la normalización en subir el prestigio y vigor de un idioma. Sin un estándar, según la perspectiva de muchos, una lengua desgraciadamente cae en la categoría de rural, o de nivel cultural bajo, no apto para los esfuerzos intelectuales humanos.
¿Qué significa la estandarización?
La estandarización es un proceso que no podría existir en la ausencia de la escritura, ya que se basa en la suposición de que la expresión oral debe reflejar la escritura. Eso no quiere decir que no hay variación de pronunciación, pero en el proceso de estandarización, suele existir un grupo de hablantes del idioma que han adquirido prestigio en su forma de hablar, que los demás empiezan a imitar. Tal grupo suele ser urbano y bastante poderoso, y por eso, su pronunciación se vuelve un estándar fonético que subsecuentemente adquiere la influencia de reducir la variación fonética y fonológica en otras variantes de la lengua (Penny, Variation 195). De manera paradójica, el proceso de la estandarización también posibilita que una lengua tenga más variación del estándar, así señalando a la arbitrariedad de la estandarización como base común para los demás hablantes del idioma (194).
El primer intento de la estandarización del castellano –Alfonso X el sabio
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Según la historia más aceptada tradicionalmente, la invención de un estándar del castellano se remonta a los esfuerzos de Alfonso X el sabio, quien era rey de Castilla y León entre los años 1252-84. Antes de la aparición de esta figura como innovador en el ámbito de las letras y las humanidades, había una inmensa variación en cuanto a cómo uno se expresaba con la palabra escrita. Por ejemplo, durante muchos siglos antes de Alfonso X, se notaba una gran discrepancia entre la forma de hablar el latín vulgar, el cual se evolucionó al castellano y las otras lenguas romances, y la escritura del latín clásico. Es decir, no había una forma más precisa de reflejar la pronunciación, convirtiendo el mero acto de leer en un esfuerzo de traducción. Aunque hasta la edad medieval, la expresión escrita se había evolucionado hacia más semejanza entre lo escrito y lo oral, todavía, se notaba una fuerte influencia de dialecto regional en los manuscritos de la literatura de la época (Penny, history 15). Ralph Penny explica algunos ejemplos de estos rasgos dialectales en la literatura antes de Alfonso X:
Thus, the twelth-century Auto de los reyes magos reveals features of the speech of Toledo (perhaps due to contact with Mozarabic) not shared with the rest of the kingdom, while the Poema de mio Cid displays a number of characteristics which locate its language in the northeast of Castile. Non-literary writing is no different in this respect; the Fuero de Madrid, which reached its final form in 1202, is recognizably New Castile. (Penny, history 15)
Como consecuencia de los esfuerzos intelectuales de la corte de Alfonso X, se percibe que a partir del final del siglo XIV, ya no existe tanta variación regional en la escritura producida en los reinos castellanohablantes. Además, el castellano se vuelve un idioma apto tanto para la literatura como la ciencia. En estos años, se nota también los principios de la hegemonía lingüística del castellano sobre otras lenguas habladas en la península, puesto que se observa una aumentando producción filológica en castellano, mientras que existe poca producción en las lenguas vecinas del aragonés y leonés, por ejemplo. Haciendo referencia a lo anteriormente dicho, cabe destacar la importancia del prestigio del dialecto hablado por Alfonso X y su corte, el dialecto de Toledo que tiene sus raíces en el castellano de Burgos. Los manuscritos producidos por la corte de Alfonso X se vuelven el estándar de la época, fijando un punto de referencia para los demás castellanohablantes alfabetizados en cuanto a la “corrección” de la expresión escrita. Aunque todavía no existe una gramática comprensiva o codificación del castellano, con Alfonso X aparece el primer modelo de cómo expresarse en castellano. Finalmente, es notable mencionar el impacto del mero uso del castellano al nivel administrativo y cultural en la corte de Alfonso X, en vez del latín, el cual anteriormente tenía prioridad en la academia y el ruedo político. Aunque el latín ya había empezado a disminuir en importancia, fue con Alfonso X que el castellano realmente reemplazó el latín en estos contextos. Adquiriendo un papel aparte del habla vulgar, el castellano se evoluciona con el influjo de una ampliación léxica y sintáctica, tomada en su mayor parte directamente del latín y el árabe, el cual posibilita un nuevo nivel de sutilidad en la comunicación oral y escrita. (Penny, history 15-16).
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El planeamiento del corpus durante el periodo medieval
El planeamiento del corpus (corpus planning, en inglés), se refiere a la estandarización de un idioma, en la cual la variación posible crece más restringida. Es decir, a partir del siglo XIV, el se nota un aumentando intolerancia en cuanto a la variación lingüística. El primer aspecto del idioma que adquirió una estandarización fue la ortografía. Luego, con varios grados de aceptación, se permite una cierta variación en cuanto a la morfología y la sintaxis. Las categorías lingüísticas que probablemente gozan de mayor flexibilidad, tanto en la edad media como hoy, son el léxico y la semántica.
¿Entonces cuales son las características más importantes del castellano que fueron las primeras de experimentar una estandarización? Para la corte de Alfonso X, unos de los primeros retos en cuanto a la expresión escrita era la estandarización ortográfica. Como ya se ha explicado, había una gran discrepancia entre el alfabeto latín clásico, y la forma de pronunciar las palabras. Esta diferencia problemática se basa en el simple hecho de que el castellano, como las otras lenguas ibéricas, había desarrollado una serie de palatalizaciones, las cuales no tenían un estándar de representación ortográfica. Con el comienzo de los esfuerzos intelectuales, y consecuentemente lingüísticos de Alfonso X, aparece el primer estándar (Penny, Variations 206-7). En la tabla abajo, aparece unos ejemplos de las variaciones posibles para representar los sonidos palatales durante la edad media:
El sonido palatal
Las grafías posibles
Ejemplos
[ɲ]
ni, gn, ng, nn, ñ
[ʎ]
Ll, l, pl
Poema de mio Cid: gallos lamar lorar, falir, plorando
[t͡ʃ]
Ch, g, i
Disputa del alma y el cuerpo: nog, noch (e), leio (lecho)
Los textos alfonsinos fueron los primeros de ofrecer un estándar, pero siguen existiendo algunas variaciones entre el sonido y la representación ortográfica hasta la invención de la imprenta. Entonces, se usan las grafías <u> y <v>, <i> y <j> tanto para las consonantes como las vocales (i.e. viejo, vieio, uiejo, uieio para la palabra moderna viejo), uvo, vuo (para la palabra moderna hubo). De manera parecida, <g> tiene el valor de [g] y [ʒ], mientras [ʒ] también se puede escribir con <j>. Esta confusión sigue existiendo hoy en día con tales palabras como jengibre, coger y ganar (Penny, Variations 207).
Otras variaciones en la emergente estandarización son las siguientes:
Una hesitación en cuanto a la <e> final de ciertas palabras: nuef/nueve, príncep/príncipe, noch/noche, cuend/conde, mont/monte, part/parte, estonz/entonces etc.
Confusión entre la <t> y <d> final de las palabras, aunque no se sabe si se pronunciaban las palabras de manera diferente: edat/edad, voluntad/voluntat.
Durante el siglo XV, las palabras que habían heredado el sílabo final [b] (< -P-, -B-, -V-), se alternaban con las formas en que el [b] fue vocalizado al [u]: cabdal/caudal, ,çibdat/çiudat, debda/deuda.
Había variaciones con las conjugaciones del pretérito:
Verbo
Conjugaciones posibles
Ser
Sove, fui
Estar
Estide, estove, estude
Andar
Andide, andove, andude
Había confusión entre el imperfecto y el condicional en las desinencias, -ía y íe: tenía, teníe, tenié; cantaría, cantaríe, cantarié.
También, había variación léxico con palabras procedentes del árabe, que luego fueron reemplazadas por la variante romance y griego-latina:
Palabra moderna
Arabismo arcaico
Sastre
Alfayate
Barbero
Alfageme
Veterinario
Albéitar
Arquitecto
Alarife
Más variación léxico:
Forma moderna
Forma arcaica
Cabeza
Cabeça/tiesta
Pierna
Cam(b)a
Rodilla
(h)inojo
Tomar
Prender
Quedar
Remanir
Salir
Exir
Mañana
Matino
(Penny, Variations 107-109)
La estandarización del portugués
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Con respecto a Portugal, país que se separa del reino de Castilla y León en el siglo XI, se observa la formación de una hegemonía dialectal del portugués que se vuelve el estándar de los demás hablantes del idioma. Sumamente parecido a la situación del castellano toledano, el cual ejercía su influencia sobre los demás variantes a consecuencia de su percibido prestigio, el primer centro del estándar portugués era Oporto (Portu Cale). Con la formación de este estado temprano, el romance es adoptado como la lengua nacionalista de Portugal, en especial la forma hablad por los grupos urbanos poderosos. Por supuesto, en el norte, se mantiene el gallego, idioma fuertemente relacionado con el portugués, bajo el control de Castilla, señalando al hecho de que la lengua tradicional del Galicia adquiere un estatus inferior al castellano ya en la edad media. Por lo tanto, el portugués aumenta en vigor e importancia, extendiéndose hacia el sur, donde más tarde la ciudad de Lisboa se vuelve el centro de prestigio y estandarización para el portugués (Camara 11).
Tradicionalmente, la historia del Portugués se ha divido en varias etapas, comenzando con el periodo arcaico que continua hasta el siglo XV, y luego la época moderna. A partir del siglo XVI, aparecen las primeras normalizaciones, codificaciones, y estudios gramaticales del portugués por tales autores como Fernão de Oliveira, João de Barros y Duarte Nunes de Leão. En el siglo XVI, se observa un gran influjo léxico procedente del italiano y el latín clásico, en esta manera ampliando el portugués hacia nuevas fronteras culturales. (Camara 12)
La cuestión de las lenguas minoritarias –las estandarizaciones modernas
Según cuenta Francisco Moreno Fernández en su libro Historia social de las lenguas de España:
Prescindiendo de su dimensión política, las academias fundadas en la primera mitad del siglo XX nacieron todas ellas con la intención de dotar a sus lenguas respectivas de un conjunto normativo que permitiera su homogeneización, su modernización y, consecuentemente, su progresiva implantación social (219).
Como se percibe en esta breve cita, no había un interés en estandarizar las lenguas minoritarias de España hasta muy tarde en la historia, en especial después de la caída del dictador Francisco Franco, puesto que se prohibía el uso de tales lenguas durante el régimen. Con el fin de reclamar identidad regional, o según la perspectiva de los Catalanes, por ejemplos, identidad nacional, aparecen los primeros intentos modernos de estandarizar las lenguas minoritarias en un esfuerzo de legitimarlas.
En el caso del gallego, el movimiento de reclamar la lengua y cultura de Galicia ha adquirido el nombre “Rexurdimento”. Para poder enseñar la lengua en las escuelas, es necesario fijar una estandarización, y por eso aparece la Academia gallega. Reflejando la historia bastante reciente de la estandarización del gallego, cabe citar algunas fechas importantes. En 1982, se publica “con carácter oficial” las normas de ortografía. El Diccionario da Lingua Galega no se publica hasta 1990, y en 1997, Manuel Gonzálex y Constantino García hace la primera edición del Diccionario da Real Academia Galega. No obstante, el siglo XX concluye sin una gramática oficial (Fernández 222-24).
El catalán goza de una historia mucha más fructífera en cuanto al esfuerzo de estandarizar el idioma, en comparación al gallego. Sin embargo, la historia permanece relativamente moderna, puesto que en 1932, se evidencian los primeros ejemplares de libros de gramática, ortografía y diccionarios del catalán, disponibles al uso público. Por supuesto, todo esto paró en 1936, y no volvió a retomarse hasta 1975, por culpa de la dictadura de Francisco Franco. Para mencionar algunas fechas importantes en el desarrollo de la estandarización del gallego, se puede empezar con el sacerdote Manacor Antoni M. Alcover, quien en 1901 invita a todos que aman la lengua catalana a formar un diccionario. Entre 1926 y 1930, ya se compila el primer tomo del Diccionario Catalá-Valenciá-Balear. En 1906, se reúne “I Congrés Internacional de la Llengua Catalana”, lo cual impulsa la creación del Institut d’Etudis Catalans. En los últimos años, se nota un decidido éxito del catalán en Catalunya, al punto de hablar de una verdadera nación catalana (Fernández 220-222).
Las otras lenguas minoritarias en España, como el vasco, el asturiano y el aragonés entre otras, han experimentado un revitalizado interés y estandarización, con éxito variado.
Obras citadas
Camara, J. Mattoso Jr.. The Portuguese Language. Chicago: University of Chicago Press, 1972.
Fernández, Francisco Moreno. Historia social de las lenguas de España. Barcelons: Ariel, 2005.
Penny, Ralph. A History of the Spanish Language. Cambridge: Cambridge University Press, 1991.
---. Variation and Change in Spanish. Cambridge: Cambridge University Press, 2000.
Introducción
A lo largo de la historia, se nota una gama de ejemplos de la manipulación del lenguaje de un pueblo con el fin de establecer una identidad más homogénea. Es decir, las numerosas hablas humanas han sido controladas en muchos casos con el propósito de estandarizar la forma de hablar y escribir de una población en especial. Este proceso de la llamada normalización de una lengua casi siempre se desarrolla en el contexto de un nacionalismo de un país, completo con una profunda retórica ideológica que posibilita una definición común acerca de, ¿quiénes somos? y ¿quiénes son los otros? Por eso, en el estudio lingüístico de la estandarización de un idioma se percibe que desde el punto de vista nacionalista, no basta que un idioma simplemente transmita información. Un idioma tiene que comunicar una profunda sensación de la identidad de una persona y su lugar en el contexto más amplio de la sociedad. En ese sentido, el proceso de la normalización concretiza la auto-percepción de los que emplean una lengua en su vida cotidiana, dando cierto prestigio a la forma de comunicarse, mientras que la formación de un estándar hace posible la enseñanza de tal idioma. Teniendo en cuenta el hecho de que la estandarización de una lengua, la ideología, la instrucción y el proceso de aculturación de nuevas generaciones tiende a existir bien ligado, resultan fascinantes los primeros intentos históricos de la normalización, porque ofrecen un vistazo a la formación de la identidad contemporánea.
En el caso de la península ibérica y las diversas lenguas habladas en esa zona, resulta interesante la situación de hegemonía de unas lenguas sobre otras a consecuencia de la estandarización. Además, la normalización hace posible la transformación de ciertas lenguas anteriormente con poco prestigio, en lenguas de increíble poder y vigor cultural. En la península ibérica, los casos más destacados por supuesto, son el castellano y el portugués. Sólo ha sido en la historia más reciente que las lenguas minoritarias de iberia han podido formar un estándar, can éxito variado, así que el catalán va creciendo en prestigio y poder, en comparación con el aragonés que coquetea con el peligro de morir. De todas formas, el resurgimiento de las lenguas minoritarias de iberia, y la acompañante estandarización de tales lenguas, señala al efecto de la normalización en subir el prestigio y vigor de un idioma. Sin un estándar, según la perspectiva de muchos, una lengua desgraciadamente cae en la categoría de rural, o de nivel cultural bajo, no apto para los esfuerzos intelectuales humanos.¿Qué significa la estandarización?
La estandarización es un proceso que no podría existir en la ausencia de la escritura, ya que se basa en la suposición de que la expresión oral debe reflejar la escritura. Eso no quiere decir que no hay variación de pronunciación, pero en el proceso de estandarización, suele existir un grupo de hablantes del idioma que han adquirido prestigio en su forma de hablar, que los demás empiezan a imitar. Tal grupo suele ser urbano y bastante poderoso, y por eso, su pronunciación se vuelve un estándar fonético que subsecuentemente adquiere la influencia de reducir la variación fonética y fonológica en otras variantes de la lengua (Penny, Variation 195). De manera paradójica, el proceso de la estandarización también posibilita que una lengua tenga más variación del estándar, así señalando a la arbitrariedad de la estandarización como base común para los demás hablantes del idioma (194).
El primer intento de la estandarización del castellano –Alfonso X el sabio
Según la historia más aceptada tradicionalmente, la invención de un estándar del castellano se remonta a los esfuerzos de Alfonso X el sabio, quien era rey de Castilla y León entre los años 1252-84. Antes de la aparición de esta figura como innovador en el ámbito de las letras y las humanidades, había una inmensa variación en cuanto a cómo uno se expresaba con la palabra escrita. Por ejemplo, durante muchos siglos antes de Alfonso X, se notaba una gran discrepancia entre la forma de hablar el latín vulgar, el cual se evolucionó al castellano y las otras lenguas romances, y la escritura del latín clásico. Es decir, no había una forma más precisa de reflejar la pronunciación, convirtiendo el mero acto de leer en un esfuerzo de traducción. Aunque hasta la edad medieval, la expresión escrita se había evolucionado hacia más semejanza entre lo escrito y lo oral, todavía, se notaba una fuerte influencia de dialecto regional en los manuscritos de la literatura de la época (Penny, history 15). Ralph Penny explica algunos ejemplos de estos rasgos dialectales en la literatura antes de Alfonso X:
Thus, the twelth-century Auto de los reyes magos reveals features of the speech of Toledo (perhaps due to contact with Mozarabic) not shared with the rest of the kingdom, while the Poema de mio Cid displays a number of characteristics which locate its language in the northeast of Castile. Non-literary writing is no different in this respect; the Fuero de Madrid, which reached its final form in 1202, is recognizably New Castile. (Penny, history 15)
Como consecuencia de los esfuerzos intelectuales de la corte de Alfonso X, se percibe que a partir del final del siglo XIV, ya no existe tanta variación regional en la escritura producida en los reinos castellanohablantes. Además, el castellano se vuelve un idioma apto tanto para la literatura como la ciencia. En estos años, se nota también los principios de la hegemonía lingüística del castellano sobre otras lenguas habladas en la península, puesto que se observa una aumentando producción filológica en castellano, mientras que existe poca producción en las lenguas vecinas del aragonés y leonés, por ejemplo. Haciendo referencia a lo anteriormente dicho, cabe destacar la importancia del prestigio del dialecto hablado por Alfonso X y su corte, el dialecto de Toledo que tiene sus raíces en el castellano de Burgos. Los manuscritos producidos por la corte de Alfonso X se vuelven el estándar de la época, fijando un punto de referencia para los demás castellanohablantes alfabetizados en cuanto a la “corrección” de la expresión escrita. Aunque todavía no existe una gramática comprensiva o codificación del castellano, con Alfonso X aparece el primer modelo de cómo expresarse en castellano. Finalmente, es notable mencionar el impacto del mero uso del castellano al nivel administrativo y cultural en la corte de Alfonso X, en vez del latín, el cual anteriormente tenía prioridad en la academia y el ruedo político. Aunque el latín ya había empezado a disminuir en importancia, fue con Alfonso X que el castellano realmente reemplazó el latín en estos contextos. Adquiriendo un papel aparte del habla vulgar, el castellano se evoluciona con el influjo de una ampliación léxica y sintáctica, tomada en su mayor parte directamente del latín y el árabe, el cual posibilita un nuevo nivel de sutilidad en la comunicación oral y escrita. (Penny, history 15-16).
El planeamiento del corpus durante el periodo medieval
El planeamiento del corpus (corpus planning, en inglés), se refiere a la estandarización de un idioma, en la cual la variación posible crece más restringida. Es decir, a partir del siglo XIV, el se nota un aumentando intolerancia en cuanto a la variación lingüística. El primer aspecto del idioma que adquirió una estandarización fue la ortografía. Luego, con varios grados de aceptación, se permite una cierta variación en cuanto a la morfología y la sintaxis. Las categorías lingüísticas que probablemente gozan de mayor flexibilidad, tanto en la edad media como hoy, son el léxico y la semántica.
¿Entonces cuales son las características más importantes del castellano que fueron las primeras de experimentar una estandarización? Para la corte de Alfonso X, unos de los primeros retos en cuanto a la expresión escrita era la estandarización ortográfica. Como ya se ha explicado, había una gran discrepancia entre el alfabeto latín clásico, y la forma de pronunciar las palabras. Esta diferencia problemática se basa en el simple hecho de que el castellano, como las otras lenguas ibéricas, había desarrollado una serie de palatalizaciones, las cuales no tenían un estándar de representación ortográfica. Con el comienzo de los esfuerzos intelectuales, y consecuentemente lingüísticos de Alfonso X, aparece el primer estándar (Penny, Variations 206-7). En la tabla abajo, aparece unos ejemplos de las variaciones posibles para representar los sonidos palatales durante la edad media:
Los textos alfonsinos fueron los primeros de ofrecer un estándar, pero siguen existiendo algunas variaciones entre el sonido y la representación ortográfica hasta la invención de la imprenta. Entonces, se usan las grafías <u> y <v>, <i> y <j> tanto para las consonantes como las vocales (i.e. viejo, vieio, uiejo, uieio para la palabra moderna viejo), uvo, vuo (para la palabra moderna hubo). De manera parecida, <g> tiene el valor de [g] y [ʒ], mientras [ʒ] también se puede escribir con <j>. Esta confusión sigue existiendo hoy en día con tales palabras como jengibre, coger y ganar (Penny, Variations 207).
Otras variaciones en la emergente estandarización son las siguientes:
La estandarización del portugués
Con respecto a Portugal, país que se separa del reino de Castilla y León en el siglo XI, se observa la formación de una hegemonía dialectal del portugués que se vuelve el estándar de los demás hablantes del idioma. Sumamente parecido a la situación del castellano toledano, el cual ejercía su influencia sobre los demás variantes a consecuencia de su percibido prestigio, el primer centro del estándar portugués era Oporto (Portu Cale). Con la formación de este estado temprano, el romance es adoptado como la lengua nacionalista de Portugal, en especial la forma hablad por los grupos urbanos poderosos. Por supuesto, en el norte, se mantiene el gallego, idioma fuertemente relacionado con el portugués, bajo el control de Castilla, señalando al hecho de que la lengua tradicional del Galicia adquiere un estatus inferior al castellano ya en la edad media. Por lo tanto, el portugués aumenta en vigor e importancia, extendiéndose hacia el sur, donde más tarde la ciudad de Lisboa se vuelve el centro de prestigio y estandarización para el portugués (Camara 11).
Tradicionalmente, la historia del Portugués se ha divido en varias etapas, comenzando con el periodo arcaico que continua hasta el siglo XV, y luego la época moderna. A partir del siglo XVI, aparecen las primeras normalizaciones, codificaciones, y estudios gramaticales del portugués por tales autores como Fernão de Oliveira, João de Barros y Duarte Nunes de Leão. En el siglo XVI, se observa un gran influjo léxico procedente del italiano y el latín clásico, en esta manera ampliando el portugués hacia nuevas fronteras culturales. (Camara 12)
La cuestión de las lenguas minoritarias –las estandarizaciones modernas
Según cuenta Francisco Moreno Fernández en su libro Historia social de las lenguas de España:
Prescindiendo de su dimensión política, las academias fundadas en la primera mitad del siglo XX nacieron todas ellas con la intención de dotar a sus lenguas respectivas de un conjunto normativo que permitiera su homogeneización, su modernización y, consecuentemente, su progresiva implantación social (219).
Como se percibe en esta breve cita, no había un interés en estandarizar las lenguas minoritarias de España hasta muy tarde en la historia, en especial después de la caída del dictador Francisco Franco, puesto que se prohibía el uso de tales lenguas durante el régimen. Con el fin de reclamar identidad regional, o según la perspectiva de los Catalanes, por ejemplos, identidad nacional, aparecen los primeros intentos modernos de estandarizar las lenguas minoritarias en un esfuerzo de legitimarlas.
En el caso del gallego, el movimiento de reclamar la lengua y cultura de Galicia ha adquirido el nombre “Rexurdimento”. Para poder enseñar la lengua en las escuelas, es necesario fijar una estandarización, y por eso aparece la Academia gallega. Reflejando la historia bastante reciente de la estandarización del gallego, cabe citar algunas fechas importantes. En 1982, se publica “con carácter oficial” las normas de ortografía. El Diccionario da Lingua Galega no se publica hasta 1990, y en 1997, Manuel Gonzálex y Constantino García hace la primera edición del Diccionario da Real Academia Galega. No obstante, el siglo XX concluye sin una gramática oficial (Fernández 222-24).
El catalán goza de una historia mucha más fructífera en cuanto al esfuerzo de estandarizar el idioma, en comparación al gallego. Sin embargo, la historia permanece relativamente moderna, puesto que en 1932, se evidencian los primeros ejemplares de libros de gramática, ortografía y diccionarios del catalán, disponibles al uso público. Por supuesto, todo esto paró en 1936, y no volvió a retomarse hasta 1975, por culpa de la dictadura de Francisco Franco. Para mencionar algunas fechas importantes en el desarrollo de la estandarización del gallego, se puede empezar con el sacerdote Manacor Antoni M. Alcover, quien en 1901 invita a todos que aman la lengua catalana a formar un diccionario. Entre 1926 y 1930, ya se compila el primer tomo del Diccionario Catalá-Valenciá-Balear. En 1906, se reúne “I Congrés Internacional de la Llengua Catalana”, lo cual impulsa la creación del Institut d’Etudis Catalans. En los últimos años, se nota un decidido éxito del catalán en Catalunya, al punto de hablar de una verdadera nación catalana (Fernández 220-222).
Las otras lenguas minoritarias en España, como el vasco, el asturiano y el aragonés entre otras, han experimentado un revitalizado interés y estandarización, con éxito variado.
Obras citadas
Camara, J. Mattoso Jr.. The Portuguese Language. Chicago: University of Chicago Press, 1972.
Fernández, Francisco Moreno. Historia social de las lenguas de España. Barcelons: Ariel, 2005.
Penny, Ralph. A History of the Spanish Language. Cambridge: Cambridge University Press, 1991.
---. Variation and Change in Spanish. Cambridge: Cambridge University Press, 2000.
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1. http://mapsof.net/spain/static-maps/png/medieval-spanish-universities2. http://www.elplagio.com/Plagio/recursos/alfonso.jpg
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4. http://www.medievalists.net/wp-content/uploads/2010/03/Map-of-Portugal.jpg
5. http://www.falamosgalego.com/cursos-e-actividades-galego/2-44-8-44.htm
6. http://www20.gencat.cat/portal/site/Llengcat/menuitem.7146237d0006f0e7a129d410b0c0e1a0/?vgnextchannel=327027a2ff89c110VgnVCM1000008d0c1e0aRCRD&vgnextoid=327027a2ff89c110VgnVCM1000008d0c1e0aRCRD