La influencia árabe en el español y el portugués y el gallego
Licia Aldana Rogers
La influencia del árabe en el español y el portugués
Un poco de historia Hacia 570 en la Meca nace Mahoma, según el Islam, el mensajero de Dios. A su muerte en el año 632 el islamismo ya se había extendido por toda la península arábiga y partes de Siria y Palestina. Siguiendo a Moral, en su “Historia de las lenguas hispánicas”, el árabe es la lengua del “impulso místico”. Antes de Mahoma el árabe era una lengua ágrafa, hablada por los grupos nómadas del centro y noreste de la península arábiga, sin embargo, cuando se pone a causa de la religión del Islam, toma “sagrado respeto”.
En el año 711 grupos del Oriente y el norte de África (árabes, sirios y bereberes) de religión musulmana invaden la península ibérica. La península, denominada Al-Andalus, se islamiza. La dominación dura ocho siglos, hasta que en 1492 cae el último reducto de Granada ante los Reyes Católicos. La invasión musulmana fue rápida, con excepción de una franja en el norte de la Península, donde grupos de resistencia dieron lugar a los reinos cristianos, que poco a poco llegaron a reconquistar el territorio. “Un largo viaje lingüístico en las alforjas de las huestes islámica esparce e irradia a la lengua del Corán por el mundo… cruza el estrecho de Gibraltar y se difunde sin gran resistencia, por el reino hispano-visigodo. Atraviesa también los Pirineos y se detiene, al topar con la fuerza de los francos, en Poitiers..” (Moral, 106).
La ocupación musulmana en la Península Ibérica deja huellas en todos los campos de la vida humana. La civilización árabe influye en el pensamiento, en la filosofía y la religión, contribuyendo a la prosperidad económica a las artes y a la cultura en general. Con los conquistadores llega una lengua diferente, el árabe, que se impone como lengua oficial. Se divulga el estudio de la lengua árabe y de su literatura. En la zona conquistada se continuaba hablando el mozárabe. La palabra mozárabe proviene del término árabe musta’rib y significa arabizado. Los mozárabes fueron los cristianos que permanecieron fieles a su religión en los territorios ocupados por los musulmanes. Los árabes fueron tolerantes y no ejercían presiones sobre la población cristiana para su conversión al Islam, a cambio, sólo exigían el pago tributos. Hubo mozárabes que se convirtieron al Islam (muladíes) de forma voluntaria. A pesar de que el árabe fue la lengua administrativa y culta, la lengua más difundida en el Al-Andalus era el mozárabe. Muchos mozárabes eran bilingües. Los mozárabes aunque seguían hablando la lengua romance la modificaban involuntariamente con varios arabismos.
Al-Andalus en 1031 (http://forum.paradoxplaza.com/forum/showthread.php?473802-The-Sevillian-Chronicles-Weekly-Reports-from-al-Andalus)
Desde el siglo XI se produce la disolución de la población mozárabe debido al avance de las tropas cristinas hacia el sur, siendo los mozárabes incorporados a la estructura social de los conquistadores cristianos y a la llegada de los almorávides y almohades, fanáticos confesores del Islam, que acabaron con la relativa tolerancia religiosa de sus antecesores, lo que debilita el mozárabe. Jana Hamerská, en su texto “Comparación de los arabismos en español y portugués” señala al respecto “La lengua de los mozárabes no resistió la influencia del árabe. El romance mozárabe tenía indicios del árabe, en el vocabulario, en la pronunciación. Con la Reconquista progresiva hacia el sur, el mozárabe comenzó a entrar en contacto con las hablas cristianas del norte, y los elementos de los dialectos del norte empezaron a penetrar en la lengua mozárabe hasta absorberla…”. Los musulmanes que vivían en las zonas conquistadas por los cristianos tenían el nombre de mudéjares. Estos siguieron utilizando su lengua, el árabe, hasta que se prohibió su uso y fueron obligados a convertirse al cristianismo, por lo que fueron llamados moriscos. Los moriscos fueron expulsados de la Península ibérica posteriormente, después de los judíos.
Arabismos en el español y el portugués La convivencia de los árabes enriquece el vocabulario de las lenguas peninsulares, como el español y el portugués. Los arabismos forman un rasgo peculiar especialmente en el léxico de ambas lenguas, en oposición con otras lenguas romances con relación al número de los préstamos adoptados. Rafael Lapesa en su “Historia de la lengua española”, afirma que en el vocabulario español se hallan como 4.000 arabismos. Para el caso del portugués, Machado, en su obra “Influência Arábica no Vocabulario Português”, reúne aproximadamente 1.000 arabismos.
Hamerská señala que en general los arabismos no fueron incorporados directamente del árabe clásico, sino del lenguaje hablado en el Al-Andalus, y también otros fueron adoptados de otros dialectos neo-árabes, como los empleados en Siria, Egipto y el resto del norte de África. En ambos casos la transmisión tuvo casi siempre una fase intermedia, los hablantes bilingües. “Sin duda, en la mayoría de los casos las voces árabes, antes de integrarse, solían sufrir por cierto grado de distorsión. A esta distorsión contribuyeron en gran medida los monolingües de hablas iberorromances, acondicionando las palabras de origen árabe con respecto a la fisonomía y fonología normalizada en sus dialectos…” (Hamerská, 29). Los préstamos árabes fueron transmitidos al español debido al gran éxodo de los mozárabes al norte cristiano y por los préstamos adoptados más tarde por los reconquistadores cristianos quienes en su marcha hacia el sur entraban en contacto con los mudéjares y con los moriscos. El dominio de los musulmanes en Portugal se acabó 250 años antes que en España por lo que, el número de los arabismos transmitidos en aquella época en el portugués es menor. Para el caso portugués, al igual que en español, las comunidades mozárabes se dan por el principal vehículo transmisor.
Fonología A pesar de la existencia del bilingüismo en los territorios invadidos, las diferencias lingüísticas entre el árabe y el mozárabe eran tan grandes que la influencia solamente quedó en los aspectos externos, sobre todo el léxico. Toro Lillo en su artículo “La invasión árabe. Los árabes y el elemento árabe en el español” señala que se ha determinado que en español no hay ningún fonema prestado del árabe, ni pronunciación particular. “Todos los estudios realizados sobre correspondencia de fonemas de una lengua a otra han resultado negativos: los respectivos sistemas fonológicos fueron siempre impermeables el uno al otro. Asimismo, es posible, que la influencia de los prestamos árabes modificara la frecuencia cierto tipo de acentuación: se incrementaron las palabras agudas y esdrújulas y el aumento de polisílabas: almogávar, berenjena…” (Lillo, 6)
Morfemas Siguiendo a Hamerská, el morfema árabe en el español es el atributivo -í. Ejemplos: baladí, maravedí, muladí, baladí. También aparece en sustantivos o adjetivos vinculados al mundo islámico como bengalí, iraní, iraquí, marroquí, paquistaní, tunecí, etc. El portugués tiene más morfemas de origen árabe en relación al español. En cuanto a la terminación, también la lengua portuguesa adoptó el morfema árabe -í, pero lo recibió en su forma átona: aleli, alfaqui, carmesi, javali, maravedi, marroqui, muladi, etc. Algunas transformadas en el sufijo -il o en -im. Las palabras que terminan en –il, por ejemplo, aguazil, alacil, anil, arrabil, candil, granadil. Para las que llevan el sufijo -im: alecrim, baldaquim, carmesim, cetim, jasmim, marfim, marroquim. Otros sufijos heredados del árabe son -afe, -afre, -efe o -aque. Mencionemos algunos: alcadafe, alfafe, almocafre, arzanefe, magarefe, achaque, almanaque, tabaque. Asimismo, un buen número de los arabismos portugueses empieza al prefijo x-, como los siguientes: xá, xadrez, xaque-mate, xarque, xaveco, xeque, etc. Otro prefijo es enx:: enxadrez, enxaqueca, enxara, enxaravia, enxoval, enxovedo, etc.
Sustantivos Siguiendo a Hamerská, la parte más importante de préstamos léxicos para el español y el portugués se compone de sustantivos. Los sustantivos designan cosas, inventos, nuevas realidades. Las palabras de procedencia arábiga aparecen en casi todos los campos de la actividad humana, sin embargo, son limitadas las relacionadas con sentimientos y emociones.
Adjetivos El léxico español adoptó pocos adjetivos del árabe algunos relacionados a los colores como: añil, azul, carmesí, escarlata y pocos más. Hamerská menciona a Lapesa para señalar a los siguientes adjetivos valorativos: baladí, baldío, gandul, horro, mezquino, zahareño y además los arcaísmos rahez y jarifo. También el vocabulario portugués se enriqueció de algunos adjetivos. Para los colores: anil, azul, carmesim, lilás, turqui, etc. Igualmente como en el español, el resto forman los adjetivos que expresan una valoración: baldio, beliz, cadimo, forro, garrido, mesquinho, sáfaro, sáfio, etc.
Pronombres En ambas lenguas es casi imposible encontrar pronombres de origen árabe. La excepción es el pronombre indefinido fulano que aparece en ambas lenguas, incluso con la misma grafía, y el pronombre indefinido mengano, que existe solamente en español.
Verbos Siempre siguiendo a Hamerská, si omitimos los numerosos verbos que fueron derivados de sustantivos o adjetivos, como es el caso de alfombrar, alambicar en español o algaraviar, algemar en portugués. Quedan unos pocos verbos que vienen del árabe. En español son, por ejemplo, los verbos: acicalar, halagar, recamar; y en portugués es el caso de açacalar, afagar, embelecar, recamar y zafar.
Preposiciones La palabra hasta es de origen árabe (<ár. Hatta). También en portugués antiguo existían dos variantes atá o ataa, modificándose en até moderno.
Interjecciones Las interjecciones en el español: ¡hala!, ¡guay! y ¡ojalá!. Y ¡ya!, que en la actualidad corresponde a ¡oh!. En portugués se han transmitido del árabe: arre, rua, olá que puede tener la variante de olé, y oxalá.
El artículo árabe al- En español los arabismos iniciados en la letra A forman más que la mitad en todos los estudios accesibles. La fusión de este artículo con el lexema del sustantivo permite el uso de artículos romances: la almohada, el alhelí, el albarán,…etc. En muchos casos las palabras se han formado con el artículo al-unido a la base latina ( almeja <ár. al+ lat. mitulu, alpiste <ár. al + lat. pistu). En lo que atañe al portugués, también aquí se manifiesta una notable presencia de este elemento: alçaluz, alcova, alvoroço, etc.
Calcos semánticos Siguiendo a Hamerská, los calcos semánticos son palabras y expresiones románicas en cuanto a su origen y forma, pero parcial o totalmente arabizadas en cuanto a su significado. Infante, “niño que no habla” paso a significar “hijo de noble”, “hijo de rey”, apoyándose en el término árabe walad “hijo”, “niño”, “heredero al trono”. Hay un fenómeno parecido en hidalgo, Fidalgo, hijodalgo’ hijo se relacionó con el árabe ibn “descendiente de primer grado”, “relacionado con”. También en portugués hay expresiones, en los que a un significante de origen hispano- románico se agrega un significado que demuestra el patrimonio de los árabes, como en el caso de Fidalgo e infante.
Fraseología Hamerská señala algunos usos fraseológicos. Se trata casi exclusivamente de bendiciones y exclamaciones del mundo religioso. En español se hallan, entre otros, las siguientes: «que Dios guarde», «que Dios mantenga», «si Dios quiere», «Dios le ampare». Las muestras de las traducciones de fraseología arábiga en portugués son también casi idénticas con las españolas: «se Deus quiser», «que Deus guarde», «que Deus te ampare», «Deus o tenha na sua glória».
Léxico: Los arabismos Siguiendo a Hamerská, los arabismos en ambas lenguas abarcan casi todos los campos de las actividades humanas, relacionándose con la vida material. Los términos de manifestaciones afectivas se encuentran muy esporádicamente como en alborozo y alboroto. Uno de los campos más cuantioso de arabismos se refiere al campo militar porque los invasores eran primordialmente guerreros. Otro campo que abunda en arabismos es el de la agricultura y la arquitectura. El vocabulario fue enriquecido también con palabras vinculadas a comercio y la administración, sistema de pesos y medidas, el vocabulario científico, entre otros. En este último campo los vocablos adoptados del árabe no son exclusivos del español o del portugués, sino se hallan, en mayor o menor medida, en todas las lenguas de la Europa Occidental. Hamerská, en base a diferentes estudios, distribuye en diferentes campos los arabismos del español (ES) y del portugués (PO) de la siguiente forma:
Guerra y arte militar ES: aceifa, adalid, adarve, alcaide, alcazaba, alcázar, alfanje, alférez, algara, aljaba, almocadén, almófar, atalaya, barbacana, jineta, rábida, rebato, tambor, zaga, etc. PO: adarga, alarde, alcácer, alfange, alfaraz, alferes, algarrada, almofala, alvoroço, atalaia, azagaia, chifarote, gázua, ginete, manchil, refém, sarabatana, etc.
El Libro de Agricultura (Kitab al-Filaha), s. XII (http://historiasdehormigas.blogspot.com/2010/03/las-hormigas-en-ibn-al-awwam.html)
El elemento árabe en el Gallego. Los invasiones árabes llegaron hasta el territorio de la Galicia romana. Pese a incursiones esporádicas en este territorio, su presencia en Galicia fue menor en comparación con otros lugares en la Península. En “Los arabismos en las Cantigas de Santa María” Neuvonen señala “… es lógico suponer que las huellas de tal dominación en el idioma de la región sometida resultasen más profundas cuanto más larga sea la dominación. En su opinión los arabismos llegan por tres medios a estos territorios. Por la dominación árabe y su presencia física en estos territorios (influencia directa). Una vez liberada esta región de los árabes las regiones fronterizas se abrieron a otra fuente de arabismos por la influencia de los esclavos e inmigrantes de las regiones que se encontraban todavía sometidas, así como por el comercio (influencia indirecta); y finalmente cuando las fronteras se van alejando, la influencia se mantiene por las relaciones sociales, culturales y comerciales que habían con regiones cristianas donde estaba la presencia árabe (influencia distante).
Neuvonen en su texto señala que casi no existe una influencia directa por lo que hay pocos vocablos que llegaban por esa vía. Para él la influencia fue indirecta por la continuidad y la multiplicidad de estos contactos, lo que determinó que existan arabismos en el léxico gallego. Como en las lenguas del español y el portugués, se encuentran ejemplos de arabismos en los temas de guerra, de la administración, la agricultura, la flora, las profesiones, las medidas, las ciencias y la música. El texto mencionado menciona que pese a la menor presencia de los árabes en Galicia, existen algunos arabismos en gallego que no se encuentran en otros romances peninsulares, pero si en algunos dialectos del norte de África (territorio Magrebí), como el caso de alferga. Hay poca influencia árabe en la toponimia gallega- por ejemplo, Mezquita, Rábade. Unos arabismos importantes son: ata-até, oxalá-ogalá, azul etc. A continuación, se muestra un cuadro presentado en los apuntes del Prof. Varela Barreiro, quien compara ejemplos de arabismos en gallego, español y portugués:
Gallego
Arabe
Portugués
Español
aceite
az-zait
Azeite
aceite
acelga
as-silga
acelga(celga)
acibeche
Azeviche
Azabache
alazán
al-hizan
Alazão
albacea
Albaceia
albacea
albeite/albéitar
al-beitar
Alveitar
albóndega
al-bunduga
Almôndega
albóndiga
alfaiate
xayyat
Alfaiate
sastre
alferga
al-hirga
(alferga)
dedal
alicerce
al-isas
Alicerce
cimiento
azucre
as-sukkar
Açúcar
azúcar
bácoro
bakora
Bácoro
cerdo
berenxena
berdinchena
Beringela
berenjena
cenoira
isfannariya
Cenoira
zanahoria
chafariz
çahrij
Chafariz
surtidor
fanar
xatn-ár
Fanar
mutilar
gándara
jandal
Gâdara
gándara
garfo
garfah
Garfo
tenedor
marfil
almalfil
Marfim
marfil
tabique
taxbix
Tabique
tabique
tafona
tahuna
Atafona
tahona
tarefa
tarija
Tarefa
tarea
tarifa
tarifa
Tarifa
tarifa
toldo
toldo
xabaril
chabali
Jabalí
jabalí
xarope
xarab
Xarope
jarabe
xasmín
yasaman
Jasmim
jazmín
xintete
zanata
Ginete
jinete
Referencias: Lapesa, Rafel. (1950). Historia de la lengua española. Madrid, Escelicer. Segunda edición, 383 p. Baldinger, Kurt. (1919). La formación de los dominios lingüísticos en la península Ibérica. Versión Española Emilio Lledó y Montserrat Macau Publisher Madrid : Gredos, 1972, 496 p. Lapesa, Rafael. (1996). El español moderno y contemporáneo : estudios lingüísticos. Barcelona : Crítica, Grijalbo Mondadori, 504 p. Toro Lillo, Elena. La invasion árabe. Los árabes y el elemento árabe en espanol. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-invasin-rabe-los-rabes-y-el-elemento-rabe-en-espaol-0/marc21/ Hamerská, Jana. (2009). Comparación de los arabismos en español y en portugués. Masarykova univerzita. http://is.muni.cz/th/145727/ff_m/?lang=en Neuvonen, Eero. Los arabismos de las Cantigas de Santa Maria. Universidad de Turku, Finlandia. cvc.instituto-camoes.pt/bdc/lingua/boletimfilologia/12/pag291_352.pdf Del Moral, Rafael. (2009) Historia de las lenguas hispanicas contada para incredulos. S.A. Ediciones B. 320 p. Historia da lingua galega e gramática histórica (Apuntamentos do seminarrio do Prof. Xavier Varela Barreiro) //http://webspace.webring.com/people/ij/juantomas329/historiaxav.html//
La influencia árabe en el español y el portugués y el gallego
Licia Aldana RogersLa influencia del árabe en el español y el portugués
Un poco de historia
Hacia 570 en la Meca nace Mahoma, según el Islam, el mensajero de Dios. A su muerte en el año 632 el islamismo ya se había extendido por toda la península arábiga y partes de Siria y Palestina. Siguiendo a Moral, en su “Historia de las lenguas hispánicas”, el árabe es la lengua del “impulso místico”. Antes de Mahoma el árabe era una lengua ágrafa, hablada por los grupos nómadas del centro y noreste de la península arábiga, sin embargo, cuando se pone a causa de la religión del Islam, toma “sagrado respeto”.
En el año 711 grupos del Oriente y el norte de África (árabes, sirios y bereberes) de religión musulmana invaden la península ibérica. La península, denominada Al-Andalus, se islamiza. La dominación dura ocho siglos, hasta que en 1492 cae el último reducto de Granada ante los Reyes Católicos. La invasión musulmana fue rápida, con excepción de una franja en el norte de la Península, donde grupos de resistencia dieron lugar a los reinos cristianos, que poco a poco llegaron a reconquistar el territorio. “Un largo viaje lingüístico en las alforjas de las huestes islámica esparce e irradia a la lengua del Corán por el mundo… cruza el estrecho de Gibraltar y se difunde sin gran resistencia, por el reino hispano-visigodo. Atraviesa también los Pirineos y se detiene, al topar con la fuerza de los francos, en Poitiers..” (Moral, 106).
La ocupación musulmana en la Península Ibérica deja huellas en todos los campos de la vida humana. La civilización árabe influye en el pensamiento, en la filosofía y la religión, contribuyendo a la prosperidad económica a las artes y a la cultura en general. Con los conquistadores llega una lengua diferente, el árabe, que se impone como lengua oficial. Se divulga el estudio de la lengua árabe y de su literatura. En la zona conquistada se continuaba hablando el mozárabe.
La palabra mozárabe proviene del término árabe musta’rib y significa arabizado. Los mozárabes fueron los cristianos que permanecieron fieles a su religión en los territorios ocupados por los musulmanes. Los árabes fueron tolerantes y no ejercían presiones sobre la población cristiana para su conversión al Islam, a cambio, sólo exigían el pago tributos. Hubo mozárabes que se convirtieron al Islam (muladíes) de forma voluntaria. A pesar de que el árabe fue la lengua administrativa y culta, la lengua más difundida en el Al-Andalus era el mozárabe. Muchos mozárabes eran bilingües. Los mozárabes aunque seguían hablando la lengua romance la modificaban involuntariamente con varios arabismos.
Desde el siglo XI se produce la disolución de la población mozárabe debido al avance de las tropas cristinas hacia el sur, siendo los mozárabes incorporados a la estructura social de los conquistadores cristianos y a la llegada de los almorávides y almohades, fanáticos confesores del Islam, que acabaron con la relativa tolerancia religiosa de sus antecesores, lo que debilita el mozárabe.
Jana Hamerská, en su texto “Comparación de los arabismos en español y portugués” señala al respecto “La lengua de los mozárabes no resistió la influencia del árabe. El romance mozárabe tenía indicios del árabe, en el vocabulario, en la pronunciación. Con la Reconquista progresiva hacia el sur, el mozárabe comenzó a entrar en contacto con las hablas cristianas del norte, y los elementos de los dialectos del norte empezaron a penetrar en la lengua mozárabe hasta absorberla…”.
Los musulmanes que vivían en las zonas conquistadas por los cristianos tenían el nombre de mudéjares. Estos siguieron utilizando su lengua, el árabe, hasta que se prohibió su uso y fueron obligados a convertirse al cristianismo, por lo que fueron llamados moriscos. Los moriscos fueron expulsados de la Península ibérica posteriormente, después de los judíos.
Arabismos en el español y el portugués
La convivencia de los árabes enriquece el vocabulario de las lenguas peninsulares, como el español y el portugués. Los arabismos forman un rasgo peculiar especialmente en el léxico de ambas lenguas, en oposición con otras lenguas romances con relación al número de los préstamos adoptados. Rafael Lapesa en su “Historia de la lengua española”, afirma que en el vocabulario español se hallan como 4.000 arabismos. Para el caso del portugués, Machado, en su obra “Influência Arábica no Vocabulario Português”, reúne aproximadamente 1.000 arabismos.
Hamerská señala que en general los arabismos no fueron incorporados directamente del árabe clásico, sino del lenguaje hablado en el Al-Andalus, y también otros fueron adoptados de otros dialectos neo-árabes, como los empleados en Siria, Egipto y el resto del norte de África. En ambos casos la transmisión tuvo casi siempre una fase intermedia, los hablantes bilingües.
“Sin duda, en la mayoría de los casos las voces árabes, antes de integrarse, solían sufrir por cierto grado de distorsión. A esta distorsión contribuyeron en gran medida los monolingües de hablas iberorromances, acondicionando las palabras de origen árabe con respecto a la fisonomía y fonología normalizada en sus dialectos…” (Hamerská, 29).
Los préstamos árabes fueron transmitidos al español debido al gran éxodo de los mozárabes al norte cristiano y por los préstamos adoptados más tarde por los reconquistadores cristianos quienes en su marcha hacia el sur entraban en contacto con los mudéjares y con los moriscos.
El dominio de los musulmanes en Portugal se acabó 250 años antes que en España por lo que, el número de los arabismos transmitidos en aquella época en el portugués es menor. Para el caso portugués, al igual que en español, las comunidades mozárabes se dan por el principal vehículo transmisor.
Fonología
A pesar de la existencia del bilingüismo en los territorios invadidos, las diferencias lingüísticas entre el árabe y el mozárabe eran tan grandes que la influencia solamente quedó en los aspectos externos, sobre todo el léxico. Toro Lillo en su artículo “La invasión árabe. Los árabes y el elemento árabe en el español” señala que se ha determinado que en español no hay ningún fonema prestado del árabe, ni pronunciación particular. “Todos los estudios realizados sobre correspondencia de fonemas de una lengua a otra han resultado negativos: los respectivos sistemas fonológicos fueron siempre impermeables el uno al otro. Asimismo, es posible, que la influencia de los prestamos árabes modificara la frecuencia cierto tipo de acentuación: se incrementaron las palabras agudas y esdrújulas y el aumento de polisílabas: almogávar, berenjena…” (Lillo, 6)
Morfemas
Siguiendo a Hamerská, el morfema árabe en el español es el atributivo -í. Ejemplos: baladí, maravedí, muladí, baladí. También aparece en sustantivos o adjetivos vinculados al mundo islámico como bengalí, iraní, iraquí, marroquí, paquistaní, tunecí, etc.
El portugués tiene más morfemas de origen árabe en relación al español. En cuanto a la terminación, también la lengua portuguesa adoptó el morfema árabe -í, pero lo recibió en su forma átona: aleli, alfaqui, carmesi, javali, maravedi, marroqui, muladi, etc. Algunas transformadas en el sufijo -il o en -im. Las palabras que terminan en –il, por ejemplo, aguazil, alacil, anil, arrabil, candil, granadil. Para las que llevan el sufijo -im: alecrim, baldaquim, carmesim, cetim, jasmim, marfim, marroquim. Otros sufijos heredados del árabe son -afe, -afre, -efe o -aque. Mencionemos algunos: alcadafe, alfafe, almocafre, arzanefe, magarefe, achaque, almanaque, tabaque.
Asimismo, un buen número de los arabismos portugueses empieza al prefijo x-, como los siguientes: xá, xadrez, xaque-mate, xarque, xaveco, xeque, etc. Otro prefijo es enx:: enxadrez, enxaqueca, enxara, enxaravia, enxoval, enxovedo, etc.
Sustantivos
Siguiendo a Hamerská, la parte más importante de préstamos léxicos para el español y el portugués se compone de sustantivos. Los sustantivos designan cosas, inventos, nuevas realidades. Las palabras de procedencia arábiga aparecen en casi todos los campos de la actividad humana, sin embargo, son limitadas las relacionadas con sentimientos y emociones.
Adjetivos
El léxico español adoptó pocos adjetivos del árabe algunos relacionados a los colores como: añil, azul, carmesí, escarlata y pocos más. Hamerská menciona a Lapesa para señalar a los siguientes adjetivos valorativos: baladí, baldío, gandul, horro, mezquino, zahareño y además los arcaísmos rahez y jarifo.
También el vocabulario portugués se enriqueció de algunos adjetivos. Para los colores: anil, azul, carmesim, lilás, turqui, etc. Igualmente como en el español, el resto forman los adjetivos que expresan una valoración: baldio, beliz, cadimo, forro, garrido, mesquinho, sáfaro, sáfio, etc.
Pronombres
En ambas lenguas es casi imposible encontrar pronombres de origen árabe. La excepción es el pronombre indefinido fulano que aparece en ambas lenguas, incluso con la misma grafía, y el pronombre indefinido mengano, que existe solamente en español.
Verbos
Siempre siguiendo a Hamerská, si omitimos los numerosos verbos que fueron derivados de sustantivos o adjetivos, como es el caso de alfombrar, alambicar en español o algaraviar, algemar en portugués. Quedan unos pocos verbos que vienen del árabe. En español son, por ejemplo, los verbos: acicalar, halagar, recamar; y en portugués es el caso de açacalar, afagar, embelecar, recamar y zafar.
Preposiciones
La palabra hasta es de origen árabe (<ár. Hatta). También en portugués antiguo existían dos variantes atá o ataa, modificándose en até moderno.
Interjecciones
Las interjecciones en el español: ¡hala!, ¡guay! y ¡ojalá!. Y ¡ya!, que en la actualidad corresponde a ¡oh!. En portugués se han transmitido del árabe: arre, rua, olá que puede tener la variante de olé, y oxalá.
El artículo árabe al-
En español los arabismos iniciados en la letra A forman más que la mitad en todos los estudios accesibles. La fusión de este artículo con el lexema del sustantivo permite el uso de artículos romances: la almohada, el alhelí, el albarán,…etc. En muchos casos las palabras se han formado con el artículo al-unido a la base latina ( almeja <ár. al+ lat. mitulu, alpiste <ár. al + lat. pistu). En lo que atañe al portugués, también aquí se manifiesta una notable presencia de este elemento: alçaluz, alcova, alvoroço, etc.
Calcos semánticos
Siguiendo a Hamerská, los calcos semánticos son palabras y expresiones románicas en cuanto a su origen y forma, pero parcial o totalmente arabizadas en cuanto a su significado. Infante, “niño que no habla” paso a significar “hijo de noble”, “hijo de rey”, apoyándose en el término árabe walad “hijo”, “niño”, “heredero al trono”. Hay un fenómeno parecido en hidalgo, Fidalgo, hijodalgo’ hijo se relacionó con el árabe ibn “descendiente de primer grado”, “relacionado con”. También en portugués hay expresiones, en los que a un significante de origen hispano- románico se agrega un significado que demuestra el patrimonio de los árabes, como en el caso de Fidalgo e infante.
Fraseología
Hamerská señala algunos usos fraseológicos. Se trata casi exclusivamente de bendiciones y exclamaciones del mundo religioso. En español se hallan, entre otros, las siguientes: «que Dios guarde», «que Dios mantenga», «si Dios quiere», «Dios le ampare».
Las muestras de las traducciones de fraseología arábiga en portugués son también casi idénticas con las españolas: «se Deus quiser», «que Deus guarde», «que Deus te ampare», «Deus o tenha na sua glória».
Léxico: Los arabismos
Siguiendo a Hamerská, los arabismos en ambas lenguas abarcan casi todos los campos de las actividades humanas, relacionándose con la vida material. Los términos de manifestaciones afectivas se encuentran muy esporádicamente como en alborozo y alboroto. Uno de los campos más cuantioso de arabismos se refiere al campo militar porque los invasores eran primordialmente guerreros. Otro campo que abunda en arabismos es el de la agricultura y la arquitectura. El vocabulario fue enriquecido también con palabras vinculadas a comercio y la administración, sistema de pesos y medidas, el vocabulario científico, entre otros. En este último campo los vocablos adoptados del árabe no son exclusivos del español o del portugués, sino se hallan, en mayor o menor medida, en todas las lenguas de la Europa Occidental.
Hamerská, en base a diferentes estudios, distribuye en diferentes campos los arabismos del español (ES) y del portugués (PO) de la siguiente forma:
Guerra y arte militar
ES: aceifa, adalid, adarve, alcaide, alcazaba, alcázar, alfanje, alférez, algara, aljaba,
almocadén, almófar, atalaya, barbacana, jineta, rábida, rebato, tambor, zaga, etc.
PO: adarga, alarde, alcácer, alfange, alfaraz, alferes, algarrada, almofala, alvoroço, atalaia, azagaia, chifarote, gázua, ginete, manchil, refém, sarabatana, etc.
ES: aceña, acequia, alberca, alcachofa, algodón, aljibe, almunia, alquería, alubia, arcaduz, azafrán, azúcar, azud, chirivía, maquila, noria, sandía, tahona, zanahoria, etc.
PO: acéquia, açudo, alcachofra, alcaparra, alface, arroz, atafona, azenha, café, ceifa, cenoura, espinafre, laranja, nora, maçaroca, safra, tâmara, tremoço, etc.
Fauna y flora
ES: acebuche, adelfa, alacrán, alcatraz, alerce, alhelí, alhucema, almez, anea, arrayán, azahar, azucena, bellota, jabalí, japuta, jara, jazmín, retama, zorzal, etc.
PO: açucena, alcaçuz, alecrim, alfarroba, alfavaca, arrebique, arruda, atum, azebre, azeitona, beringela, bolota, gazela, gergelim, girafa, jasmim, javali, lilás, nenúfar, rês, etc.
Arquitectura, mobiliario, objetos de decoración y de utilidad doméstica
ES: adobe, ajimez, alarife, albañil, alcantarilla, alcoba, alfombra, alhamar, almadraque, anafe, azotea, candil, garrafa, mezquita, sofá, tabique, tarima, zaguán, zaquizamí, etc.
PO: açoteia, adarve, adobe, albarrã, alcácer, alcáçova, alcatifa, alcova, aldraba, algeroz, alicerces, almofada, andaime, azulejo, chafariz, jarro, minarete, taça, etc.
Indumentaria, calzado y adornos
ES: ajorca, alamar, alaqueca, albanega, alhaja, aljófar, aljuba, almalafa, alquicel, arracada, babucha, cenefa, chupa, ciclatón, gabán, marfil, zaragüelles, etc.
PO: alamar, albornoz, alfaia, alfinete, alfola, algibeira, aljuba, alpercata, almexia, babucha, bedém, cabaia, ceroulas, cetim, ciclatão, coteife, fusta, mandil, marlota, samarra, etc.
Alimentos y bebidas
ES: acíbar, albóndiga, alcorza, alcuzcuz, alejija, alfajor, alfeñique, almíbar, almodrote, arrope, café, cebiche, jarabe, mazapán, moca, mojí, rabazuz, regaifa, etc.
PO: acepipe, açorda, aletria, alfenim, alfitete, almece, almojávena, almôndega, araca, arrobe, azevia, escabeche, falacha, moxama, regueifa, tabaxir, tabefe, xarope, etc.
Ciencias
ES: acimut, alambique, álcali, alcanfor, alcohol, álgebra, algoritmo, almagre, alquitara, alumbre, atincar, azogue, cenit, cero, cifra, elixir, guarismo, nadir, redoma, etc.
PO: alcalino, achaque, álcool, algarismo, álgebra, alquimia, auge, alvaiade, azougue, cifra, enxaqueca, giz, xarope, zénite, etc.
Administración, comercio y tráfico
ES: aduana, albacea, alboroque, alcalde, alguacil, alhóndiga, almacén, almayal, almayar, almoneda, almotacén, arancel, arroba, maravedí, recua, zalmedina, zoco, etc.
PO: adela, alcavala, alfândega, alguazil, almoeda, almoxarife, aluguel, alvará, armazém, azáfama, ceitil, mofatra, morabitino, pataca, taifa, tarifa, etc.
Juegos, música y ocio
ES: adufe, ajabeba, ajedrez, alboque, alcándara, alfil, añafil, azar, guitarra, guzla, laúd, matraca, rabel, tahúr, tambor, etc.
PO: acedrenche, alaúde, alguerge, arrabil, atabaque, marafona, matraca, naipe, roque, saga, tambor, xadrez, xamate, zambra, etc.
Vida religiosa
ES: aljama, alminar, almuédano, Corán, mezquita, morabito, musulmán, ramadán, sufí,
sura, zala, etc.
PO: alcorão, alime, almuadem, Islão, jihad, mesquita, mullah, muçulmano, Ramadão, salá, salameque, saraceno, suna, etc.
Artes, oficios e industria
ES: abalorio, alarife, albañil, alcaller, alfajeme, alfarería, alfarero, alhamel, almocrebe, badana, guadamacil, marfil,etc.
PO: açacal, açacalar, alarife, alcaçaria, alcaraviz, alfageme, alfaiate, alfarje, almofate, alvanel, cherva, chifra, friso, safra, etc.
Topónimos y antropónimos
ES: Alcalá, Algarbe, Algares, Algeciras, Alhambra, almohades, Calatayud, Guadalajara, Guadalquivir, Iznájar, Medina, mozárabes, muladíes, musulmanes, etc.
PO: alárabes, Albufeira, Alcântara, Alfama, Algarve, Almada, almóadas, almorávides, Faro, Gibraltar, moçárabes, muçulmanes, mudéjares, sarracenos, etc.
El elemento árabe en el Gallego.
Los invasiones árabes llegaron hasta el territorio de la Galicia romana. Pese a incursiones esporádicas en este territorio, su presencia en Galicia fue menor en comparación con otros lugares en la Península. En “Los arabismos en las Cantigas de Santa María” Neuvonen señala “… es lógico suponer que las huellas de tal dominación en el idioma de la región sometida resultasen más profundas cuanto más larga sea la dominación. En su opinión los arabismos llegan por tres medios a estos territorios. Por la dominación árabe y su presencia física en estos territorios (influencia directa). Una vez liberada esta región de los árabes las regiones fronterizas se abrieron a otra fuente de arabismos por la influencia de los esclavos e inmigrantes de las regiones que se encontraban todavía sometidas, así como por el comercio (influencia indirecta); y finalmente cuando las fronteras se van alejando, la influencia se mantiene por las relaciones sociales, culturales y comerciales que habían con regiones cristianas donde estaba la presencia árabe (influencia distante).
Neuvonen en su texto señala que casi no existe una influencia directa por lo que hay pocos vocablos que llegaban por esa vía. Para él la influencia fue indirecta por la continuidad y la multiplicidad de estos contactos, lo que determinó que existan arabismos en el léxico gallego. Como en las lenguas del español y el portugués, se encuentran ejemplos de arabismos en los temas de guerra, de la administración, la agricultura, la flora, las profesiones, las medidas, las ciencias y la música. El texto mencionado menciona que pese a la menor presencia de los árabes en Galicia, existen algunos arabismos en gallego que no se encuentran en otros romances peninsulares, pero si en algunos dialectos del norte de África (territorio Magrebí), como el caso de alferga. Hay poca influencia árabe en la toponimia gallega- por ejemplo, Mezquita, Rábade. Unos arabismos importantes son: ata-até, oxalá-ogalá, azul etc. A continuación, se muestra un cuadro presentado en los apuntes del Prof. Varela Barreiro, quien compara ejemplos de arabismos en gallego, español y portugués:
Referencias:
Lapesa, Rafel. (1950). Historia de la lengua española. Madrid, Escelicer. Segunda edición, 383 p.
Baldinger, Kurt. (1919). La formación de los dominios lingüísticos en la península Ibérica. Versión Española Emilio Lledó y Montserrat Macau Publisher Madrid : Gredos, 1972, 496 p.
Lapesa, Rafael. (1996). El español moderno y contemporáneo : estudios lingüísticos. Barcelona : Crítica, Grijalbo Mondadori, 504 p.
Toro Lillo, Elena. La invasion árabe. Los árabes y el elemento árabe en espanol. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-invasin-rabe-los-rabes-y-el-elemento-rabe-en-espaol-0/marc21/
Hamerská, Jana. (2009). Comparación de los arabismos en español y en portugués. Masarykova univerzita. http://is.muni.cz/th/145727/ff_m/?lang=en
Neuvonen, Eero. Los arabismos de las Cantigas de Santa Maria. Universidad de Turku, Finlandia. cvc.instituto-camoes.pt/bdc/lingua/boletimfilologia/12/pag291_352.pdf
Del Moral, Rafael. (2009) Historia de las lenguas hispanicas contada para incredulos. S.A. Ediciones B. 320 p.
Historia da lingua galega e gramática histórica (Apuntamentos do seminarrio do Prof. Xavier Varela Barreiro) //http://webspace.webring.com/people/ij/juantomas329/historiaxav.html//